Hace tiempo que no escribo y es una pena porque me gusta y la verdad es que pienso bastante. En este blog no voy a perder demasiado tiempo. A mí el aborto no me parece bien, aunque sí estoy de acuerdo con que esté regulado estrictamente y se permita solamente en determinados casos. Claro que yo soy un hombre y no me puedo quedar embarazado, con lo que podría argumentar que si no es mi cuerpo, mi opinión no debería contar. El caso es que este blog no es sobre el aborto sino mi militancia en VOX, y en eso el aborto juega un papel importante. Un día, creo que antes del verano del 2015, me harté de ver como muchos de los debates entre militantes eran sobre el derecho a la vida, la familia, etc. En principio no tengo nada en contra de que se debatan estos importantes temas. Lo que sí me empezó a molestar es que VOX sacó un manifiesto sobre la familia unos nueve meses (si no me equivoco) antes de publicar ponencias sobre la educación, la constitución, o economía. También me dio la impresión de que había mucha presencia católica entre las filas de VOX. En principio eso también me da igual, pero no cuando como ateo me siento incómodo a la hora de participar en algunos debates “on-line”.

Hay un aspecto del programa de VOX que me sigue pareciendo muy necesario y es la eliminación de las autonomías, el cáncer por excelencia de la política española. Aparte de eso, no podía seguir perteneciendo a un partido que me parece más una plataforma anti-abortista que una organización que aspira a gobernar una nación de más de cuarenta millones de personas, así que me di de baja.

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